jueves, 13 de noviembre de 2008

2 semanas

Ya han pasado dos semanas desde que una de las personas más importantes de mi vida se fué y no precisamente porque él haya querido, si no que alguien se encargo de hacerla desaparecer de este mundo. Nosé como se hace para superar algo como esto, yo siento que soy demasiado joven como para comprenderlo así como así.

Aún espero que vuelva, que todo sea un broma o una maldita pesadilla. Aún lo espero, pero en el fondo lo sé, no volverá, por lo menos a este mundo. Pero conservo la esperanza, con más fuerza que nunca, de que lo volveré a ver cuando nos encontremos en el cielo, en el acceso a la vida eterna. A la felicidad máxima, porque quiero ser feliz y aquí en este mundo ya no lo fuí porque siempre me faltará algo, él.

Y es que aún no comprendo como es que se puede llegar a sentir algo como esto por una persona. Quiero verlo, tocarlo, sentirlo. Quiero que me venga a visitar, aunque sea en sueños. A él no le tengo miedo, ni un poco. Pero sé que si decide hacer un viajecito a la tierra, no vendrá por mi, porque antes que yo deben haber muchas personitas más importantes que yo en su vida.

Han sido las dos semanas más duras de mi vida, nadie me entiende, nadie me comprende, nadie se acerca a preguntarme si estoy bien. Odio tener que planear situaciones para que me tomen en cuenta y me pregunten y poder desahogarme. Odio, odio y más odio.

Rabia. Ultimamente mi vida no ha sido más que tener sentimientos negativos. Aunque sé que no lo parece, porque siempre trato de tapar todo con una risa o algo. Me encantaría llorar y gritar a los cuatro vientos todo lo que siento. Me encantaría ir a hablar con las personas que quiero hablar, decirles todo lo que tengo pensado, llorar y recordar.

Y qué pasa con las personas (si es que se les puede llamar personas), que ocasionaron esto. Quizas ahora están felices de haber cumplido su objetivo. O quizás se están volviendo locas con el cargo de conciencia. No lo sé. Ojalá sea la ultima opción y que no puedan vivir en paz toda la vida. Me encantaría poder ser yo quién se encargue de hacer justicia por él.

El mejor de todos, el más adorable, querible, amable, abrazable, besable, amigable. Él. Simplemente él. DESPIERTA, te necesito aquí conmigo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mi alma pide ayuda a gritos

Odio estar sintiendo que soy lo peor. Odio tener ganas de dejar de existir, que nadie me entienda y después anden diciendo que ando odiando al mundo porque sí, pero en realidad nadie se da el tiempo de preguntarme en serio, una conversación verdadera todo lo que yo siento. No se si quieren que yo le ande diciendo a todo el mundo lo que me pasa para dar pena. Simplemente prefiero guardarme todo y llorar sola como una estupida, pero por ultimo yo me entiendo, yo se lo que me pasa. Ellos no se han dado el trabajo de pensar que a lo mejor yo pueda estar así por lo que pasó con él, no me han preguntado que tal estoy con eso o si lo estoy llevando bien. No saben lo importante que el era para mi, porque realmente lo fué, él me ayudo a subir mi autoestima, me hacía feliz inmensamente, aunque para él solo fuera algo común. Nadie sabe nada. No pueden darse el trabajo, el misero trabajo de pensar que quizas necesito ayuda que me estoy lanzando de un precipicio con un fondo cada vez más cerca y que estoy a punto de estrellarme y acabar en ese momento. Porqe necesito ayuda! Lo pido a gritos, con mis acciones, aunque se que soy buena para tapar mis problemas y guardarlos en esta cosita llamada alma que está a punto de estallar como una olla a presión. Ella la que siempre entiende a todos los demás por sus problemas porque ella también los vivió, pero no es capaz de entender a su propia hija que se está derrumbando poco a poco, porque la vida no le da motivos para sonreir. Yo sé y lo tengo más que claro que uno deber agradecer por las cosas que se tienen, aunque sean pocas, pero tambipen se que el mundo está demasiado malo y que te lleva con una inmensa fuerza que apenas te deja apreciar lo que de verdad importa. No sé en que irá a parar todo esto, espero que tenga un final feliz, que es lo que yo más quiero, ser feliz. Pero quizás termine como muchos por el camino fácil, pero sin dolores.